Compartir el error real, con las líneas exactas y las horas que costó, convence más a un equipo que cualquier checklist de buenas prácticas. Lo comprobé esta semana.
Ese bug de 3 días que conté hace un tiempo me dejó un ritual nuevo: antes de cerrar cualquier función async, me pregunto en voz alta qué pasa si los datos llegan tarde, en otro orden, o nunca.