La IA me ayuda a detectar patrones y priorizar qué revisar primero, pero las decisiones finales siguen siendo mías. Así es como divido el trabajo entre las dos.
Moderar una comunidad activa significa leer decenas de publicaciones por día. Durante meses intenté hacerlo todo a pulso, y siempre terminaba llegando tarde a los casos que de verdad importaban.
Le pido que clasifique publicaciones nuevas en tres grupos: sin problema aparente, posible tono agresivo, y contenido que necesita revisión urgente. No le pido que decida, solo que ordene mi cola de trabajo.
La IA es buena separando el 80% de contenido obviamente sin problema del 20% que sí necesita mis ojos. Ese 20% sigue siendo enteramente mi criterio.
La herramienta ordena la fila, pero la decisión la sigue tomando una persona que entiende el contexto real de la comunidad.