Después de evaluar tres opciones distintas, así fue como decidimos qué herramientas usar y por qué la opción más popular no siempre es la correcta.
Cuando empezamos el proyecto de digitalización, la primera pregunta no fue "qué es lo más moderno" sino "qué puede mantener realmente este equipo dentro de un año".
Microservicios suena bien en una presentación, pero un equipo de cuatro personas manteniendo quince servicios distintos es una receta para pasar más tiempo apagando incendios que construyendo.
Elegimos el punto intermedio. Seis meses después, seguimos pudiendo desplegar cambios en minutos y nadie del equipo se quedó sin entender una parte del sistema.
La mejor arquitectura no es la que más artículos tiene escritos sobre ella, es la que tu equipo puede operar sin depender de una sola persona.